sábado, 18 de febrero de 2017

Entrevista: MIJAIL GARVICH

“Los personajes cobran verdad cuando se les ve imperfectos”

Uno de los actores peruanos más versátiles y en constante actividad en nuestra cartelera teatral es Mijail Garvich. Oficio Crítico ha presenciado algunas de las puestas en escena en las que ha participado, todas ellas de diversos estilos y temáticas: amables comedias, como la itinerante Titina (2008); musicales contemporáneos, como Bare: expuestos (2014); divertidas obras para toda la familia, como El Cuco Cuquito (2015); y contundentes dramas, como Escenas en casa de Vasili Vesémenov (2016), ganando por esta última el premio del público al mejor actor en la categoría Drama en la Premiación Oficio Crítico del año pasado. “Fue un gran honor el ser convocado, junto a mis compañeros, por parte de Leonardo (Torres Vilar, director de la puesta)”, comenta Mijail.

“Empecé muy temprano, porque la tenía muy clara desde niño”, recuerda Mijail. “Quería ser actor y cada vez que había oportunidad en mi colegio de participar en alguna actuación, ahí estaba”. Pero manifiesta que sí tuvo un alto durante sus últimos años de escuela. “En aquella época, cuando comuniqué mi deseo de estudiar actuación y me preguntaba dónde, la ENSAD estaba confinada en una apartada casona en el Rímac incluso con problemas de electricidad y hasta en la tele salían a denunciar el abandono en que estaba; me dije que era impensable”. Es entonces que Mijail decidió estudiar otra carrera y así entró a Comunicaciones en la Universidad Garcilaso. “Estuve en el Taller de Teatro TAPS, con el que participamos en festivales de teatro universitario. Una vez viajamos a Cerro dePasco, con una obra muy física; la mayoría de elencos terminaban en el hospital con oxígeno”.

Talleres y maestros

Mientras que Mijail estudiaba en la universidad, no dejaba pasar oportunidad para ganar experiencia en las tablas. “Hice teatro en la municipalidad y en la parroquia en alguna época”, rememora. “Luego estuve en algunos talleres, con profesores maravillosos, que trabajaron conmigo la expresión corporal y la plasticidad. No seré el mejor ejemplo de ello, pero fue un viaje muy interesante y satisfactorio”. Uno de esos talleres fue el de Iguana, en el que conoció a muchos compañeros que todavía siguen en el medio como Patricia Barreto y con maestros como Joaquín Vargas, Pilar Nuñez, Margarita Ponce y Cocoa, entre otros. Posteriormente, estuvo en Pataclaun y tuvo de maestro a Alberto Nué, su compañero de escena en El Cuco Cuquito. “Me divertí muchísimo; en aquel entonces estaba algo peleado con el teatro y encontré un lado que desconocía: el poder reírme de mí mismo”.

Mijail recuerda con bastante cariño el taller que llevó con Torres Vilar, en el que aprendió de su particular estilo (Técnica de Meisner). “Pone mucho énfasis en escuchar al otro. Se trata de una técnica en la que tienes que  tomar todo lo que dé tu contraparte y eso es algo que tengo siempre presente.” Para Mijail, la idea es tomar del otro actor todo lo que pueda nutrir. “Te puede hacer explotar, te puede  llevar por una serie de emociones y estar segundo a segundo reaccionando a la conducta del otro. Eso lo tengo muy presente, hasta en la vida, si se está interpretando correctamente el mensaje, te permite corregir”, reflexiona.

Consultado sobre la manera en la que aborda diversos personajes de diferentes registros, manifiesta que ha interpretado algunos personajes más complejos o distantes que otros, que le han llevado a un trabajo mucho más consciente. “En cambio, en otros me divierto más y simplemente voy trabajando con mis compañeros de elenco como un laboratorio y dentro del proceso voy ajustando el personaje. De repente en teatro infantil, estamos jugando por un lado pero uno de tus compañeros propone algo muy parecido a mi propuesta; entonces te fuerza a buscar otros matices”. Por ejemplo, en El Cuco Cuquito, Mijail tenía como compañeros de elenco a Mario Soldevilla y Juan Carlos Díaz. “Éramos tres altos en el escenario, los tres medios pesados, así que había que diferenciarnos”.

El arte de la interpretación y la dirección

“Desde el punto de vista humano, un actor debe tener muchísima perseverancia, esta profesión es una especie de maratón: corres y corres y no puedes rendirte”, afirma Mijail. “Es necesario también ser muy paciente en todo sentido, porque puedes tener meses o años de sequía teatral. Pero también ser paciente con los procesos, con la parte humana, pues a veces la producción no es como debería ser por cuestiones económicas o de experiencia. Además, ser paciente con el proceso como actor, ya que es muy distinto para cada personaje. A veces encuentras al personaje recién durante la temporada”. Mijail agrega que un buen actor debe ser buena persona, tener buena onda y hacer las cosas con cariño. “Debe tratar a todos con el mayor respeto y cariño, porque todos hemos estado en el otro lado; yo entiendo cómo se siente el director, el escenógrafo, el colega, trato de que los comentarios tengan la mejor de las intenciones”.

Desde el punto de vista profesional, para Mijail un buen actor de teatro debe “tener mucha verdad, escuchar mucho al otro, porque a veces te está dando algo, un gesto, un tono de voz, un cambio en el texto, y si no estás atento a eso, puedes quedar mal tú, tu compañero o todo el espectáculo, por algo que se pudo corregir gracias a la escucha”. La solidaridad debe primar en el teatro, que es netamente un trabajo de grupo. “Todos tenemos que saber la letra y movimientos de los demás; si a algún compañero le sucede un imprevisto, hay que ayudar y tratar de solucionar el problema inadvertidamente”. Últimamente, Mijail ha reflexionado sobre cómo encontrar verdad y naturalidad a sus personajes. “Me llevó a pensar que el personaje también sea imperfecto, ese detalle también debe estar presente dentro del trabajo como creación. Un personaje cobra verdad cuando es imperfecto, cuando muchas veces deja de ser un cliché y tiene ese “algo” que lo hace muy humano”. Como ejemplo, Mijail menciona a la premiada cinta La La Land y a su pareja protagonista. “Seguro habían miles de actores ideales para esos papeles, pero verlos así, imperfectos, dar por ahí un mal paso, equivocarse o hacer un gesto que de repente no corresponde, así pasa en la vida real. Aunque en el teatro es más complejo y a veces no se nota”.

Por otro lado, para Mijail, un buen director de teatro debe ser muy maleable, es decir, tener la capacidad de adaptarse a cada elenco, situación y obra. “Yo no creo que el actor y el director deban adaptarse a un estilo, ya que cada obra es un mundo distinto”. Además, añade que cree mucho en el estímulo positivo por parte del director, cuando este trata con cariño y respeto al elenco. “Siento que me hace comprometerme de lleno con la obra y que no le puedo fallar. Así que lo doy todo, y a veces te ayuda maravillosamente “jalando hilitos”, como un trabajo de filigrana y te hace sacar lo mejor de ti”. Por último, un requisito indispensable es la paciencia, una virtud que puede convertir a un actor considerado como malo en toda una sorpresa en escena. “Tiene que tener la paciencia de esperar y confiar, se pueden construir cosas muy sorprendentes”.

Dramas domésticos de época

Escrita por el dramaturgo ruso Máximo Gorki y presentada por El Estudio de Actuación de Leonardo Torres Vilar y la Asociación Cultural Camisa de Fuerza en el Teatro Racional de Barranco, Escenas en casa de Vasili Vesémenov nos presentó la lucha generacional, tan lejana y tan cercana a la vez, dentro de un hogar en la Rusia de principios del siglo XX. La pertinencia temporal de su puesta en escena fue justificada plenamente con la sólida actuación de Mijail, como el severo y castrante padre que le da el título a la pieza, frente a una nueva y frustrada generación ávida de libertad. “Fui alumno de Leonardo hace más de 10 años y siempre he tratado de mantener contacto con mis ex-maestros. En un momento me dijo que quería hacer este proyecto con mucha anticipación, hasta que gratamente salió al año siguiente. Me dijo que quería que interpretara a “Vasili”. Me gustó mucho la obra, además de parecerme un desafío muy grande, un personaje bastante distante (así como el que hice en Casa Refugio ese mismo año), me obligan a pensar conscientemente y trabajar todo, desde el caminar, el peso, el mundo interior, esas cosas que nunca están escritas pero que tengo que dárselas”.

Todos los actores de Escenas en casa de Vasili Vesémenov fueron alguna vez, alumnos de Torres Vilar. “Supongo que quería mantener un estilo, era importante que todos tengamos esa técnica de actuación”. Para Mijail, cualquier universidad, instituto o taller tiene una responsabilidad con sus egresados y ex-alumnos. “Es tu mejor carta de presentación. Si tienes egresados muy buenos y en actividad, es un referente para los próximos estudiantes”. Por último, Mijail prefiere ser cauteloso en adelantar sus próximos proyectos. “Aquí en el Perú, nada es seguro, vamos a ver qué pasa. Hay una posible reposición, y me interesaría mucho hacer cine”, finaliza.

Sergio Velarde
18 de febrero de 2017

miércoles, 15 de febrero de 2017

Estreno: LA HISTORIA DEL SEÑOR SOMMER

Desde España llega a Temporada Alta en Lima

La Alianza Francesa de Lima tiene el agrado de anunciar la presentación de la obra La historia del Señor Sommer, segunda propuesta española en el Festival Temporada Alta 2017, dramaturgia de Xicu Masó, Lluís Massanet y Pep Tosar, con la dirección de Xicu Masó y l la actuación de Pep Tosar, el jueves 16 y viernes 17 a las 8:00 p.m. en el Teatro de la Alianza Francesa de la Av. Arequipa 4595 en Miraflores.

La historia del Señor Sommer es una adaptación del cuento del afamado escritor alemán Patrick Süskind. A 22 años de su estreno en Barcelona, donde ganó el Premio Especial de la Crítica en 1994, ya supera las 1500 funciones y se le considera una obra de culto en España.

Sinopsis: un niño, ahora ya convertido en adulto, nos cuenta la historia del misterioso señor Sommer. Ese niño nos relata cómo era su vida cuando aún podía subirse a los árboles; cómo eran su pueblo, su casa, sus amigos y sus vecinos, sobre todo el matrimonio Sommer. ¿Qué pasaba por la cabeza del taciturno Sommer mientras daba sus caminatas diarias? ¿No lo entendió la sociedad o fue él quien no supo entenderla?

En la puesta en escena de Masó y Tosar, el narrador de la historia original de Patrick Süskind se convierte en el showman de un cabaret literario, un espacio teatral donde el protagonista rememora su paso por la infancia, la juventud y la madurez; al tiempo que en el recuento descubre su vínculo con ese enigmático personaje que no desaparece hasta que el niño deja de subir a los árboles.

Se trata de un espectáculo conmovedor, tierno y divertido; que provoca que el espectador se reconozca en cada uno de sus episodios porque todos llevamos dentro un señor Sommer.

Las entradas están a la venta en TuEntrada de Plaza Vea y Vivanda y por internet en tuentrada.com.pe., los precios son:  S/.45 general y S/.25 estudiantes y un precio especial de S/.100 soles por cuatro entradas.

Contactos:
Prensa: Roberto Ramírez. telf. 6108000 anexo 133 RPC 997585085
Dirección de Asuntos Culturales: dac@alianzafrancesa.org.pe

Estreno: FICCIONES TEATRALES EN CONSTRUCCIÓN (FITEC 3)

Presenta Escuela Nacional Superior de Arte Dramática (ENSAD)

De lunes a jueves a las 7:30 de la noche desde el lunes 20 de febrero

Del 20 de febrero al 02 de marzo, la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático- ENSAD, presentará el ciclo de puestas en escena FITEC 3: “Ficciones teatrales en construcción”
Ficciones Teatrales en Construcción (FITEC 3), es un ciclo de propuestas escénicas en proceso, producto de las investigaciones para optar la licenciatura de actor profesional. Bajo la asesoría y dirección del Profesor Juan Arcos y de la Profesora Lic. Sofía Palomino Del Castillo los egresados Oscar Olarte, Rosa Victoria Chauca, Natalia Palacios, Kelly Estrada, Génesis Rugel y Nick Bejarano recorren el camino de sus tesis profesionales explorando textos de Antón Chejov, Cesar De María, José Sanchis Sinesterra, Jean Cocteau y Fernando Arrabal.

Esta es una magnífica oportunidad para apreciar y disfrutar un interesante y diverso abanico de lenguajes y propuestas que nuestros egresados exploran abordando temas que van desde la violencia, el desamparo, la vulnerabilidad hasta la forma más divertida de entretener a la muerte para salvarse de ella.

FECHAS: Del 20 de febrero al 02 de marzo del 2017
HORARIO: 7:30 p.m.
LUGAR: Sala Ensad
DIRECCIÓN: Av. Paseo de la República cuadra 4 s/n – Puerta 1 (La Cabaña – Parque de la Exposición)
INGRESO LIBRE La entrega de boletos es personal y se realiza una hora antes. No hay reservas. Capacidad limitada.
Informes: ensadproduccion@gmail.com / 332-0432 anexo 25

PERFORMANCES – FITEC 3

PERFORMANCE: “A ver un Aplauso”
DRAMATURGO: César De María
ACCIONA: Oscar Olarte.
DIRECTOR / ASESOR: Prof. Juan Arcos
FECHAS: 20, 21, 22 y 23 de febrero

PERFORMANCE: “Ahí está”
DRAMATURGO: José Sanchis Sinesterra
ACCIONAN: Kelly Estrada y Génesis Rugel
DIRECTOR / ASESOR: Prof. Juan Arcos
FECHAS: 20, 21, 22 y 23 de febrero

PERFORMANCE: “Sobre el daño que causa el Tabaco”
DRAMATURGIA: Versión libre de la obra de Antón Chejov
ACCIONA: Nick Bejarano
DIRECTOR / ASESOR: Prof. Daniel Dillon
FECHAS: 20, 21, 22 y 23 de febrero

PERFORMANCE: “La voz humana”
DRAMATURGIA: Versión libre de la obra de Jean Cocteau
ACCIONA: Rosa Victoria Chauca
MULTIMEDIA: Alex Nacarino
DIRECTOR / ASESOR: Prof. Lic. Sofía Palomino Del Castillo
FECHAS: 27, 28 de febrero, 1 y 2 de Marzo

PERFORMANCE: “La caminante paralítica”
DRAMATURGO: Versión libre de la obra de Fernando Arrabal
ACCIONA: Natalia Palacios
MULTIMEDIA: Sebastián Guevara
DIRECTOR / ASESOR: Prof. Lic. Sofía Palomino Del Castillo
FECHAS: 27, 28 de febrero, 1 y 2 de Marzo

martes, 14 de febrero de 2017

Taller: MONTAJE TEATRAL

En Casa Mocha Cultural

Taller dirigido a estudiantes, actores y aficionados que deseen explorar el mundo teatral desde las técnicas y el proceso creativo hasta el montaje de una obra que se escogerá según las características de todos los inscritos.

INICIO: 21 de febrero
DURACIÓN: 03 meses
HORARIO: martes y jueves de 6:00 a 8:00pm
LUGAR: Casa Cultural Mocha Graña (Av. Sáenz Peña Nº 107 – Barranco)

NOTA: Los alumnos podrán obtener descuentos especiales en algunas producciones que se realicen en el Teatro Mocha Graña.

SOBRE EL MONTAJE
Al finalizar el taller y con todo lo aprendido se realizarán 02 funciones en Teatro Mocha Graña.

SOBRE LOS PAGOS
s/.300.00 mensual

Los pagos podrán realizarse mediante depósito a la cuenta ahorros soles del BANCO CONTINENTAL Nª 0011-0521-0200102838 a nombre de María Morales Castro. Luego enviar el voucher al correo electrónico: talleres.mochagrana@gmail.com solicitando a la vez su ficha de inscripción. También se acepta pagos en EFECTIVO en el mismo Teatro Mocha Graña de lunes a viernes de 4 a 8pm.

Casa Mocha Cultural
Av. Sáenz Peña Nº 107 – Barranco
51 1 247-6292

Entrevista: PEDRO ITURRIA Y MARIO MENDOZA

“Estamos creando relaciones entre dramaturgos y compositores”

Zapping, 3 musicales en 1 es un proyecto de largo aliento. Ganador del premio del jurado del Oficio Crítico 2016 como el mejor montaje de Comedia o Musical, el espectáculo combinaba a compositores y dramaturgos que desarrollaron tres historias con temáticas y estilos diferentes, de 30 minutos cada una. El objetivo: fomentar el Teatro Musical Original Peruano, convocando año a año a duplas de dramaturgos y compositores para que sus historias lleguen felizmente a escena con garantía de calidad. Oficio Crítico conversó con dos de los principales responsables de esta puesta en escena musical, el productor Pedro Iturria y el director Mario Mendoza, jóvenes emprendedores con mucha experiencia a pesar de su corta edad.

¿Cómo se iniciaron en las artes escénicas? Pedro comenta que hizo teatro en la universidad San Martín con jóvenes de la Facultad de Comunicación, Turismo y Psicología. “Había un grupo oficial, nosotros éramos uno independiente, ensayábamos en un salón y veíamos nuestra manera de conseguir sala. Llegamos a hacer función en el ahora desaparecido Teatro Montecarlo”. Pedro entró a ver un ensayo y luego permaneció ayudando en producción. “Solo actué una vez y después el grupo se fue disolviendo”. Por su parte, Mario empezó en el colegio y cada verano estudiaba en distintos talleres. “Estudié en la Escuela D’Art, desde los 14 hasta los 18 años. Luego mis padres me aconsejaron que estudiara fuera, así que me fui con una beca por 4 años a estudiar teatro musical a la Fundación Julio Bocca, en Buenos Aires. En paralelo, estudié Dirección Teatral. Soy licenciado en Dirección teatral de la Universidad de Palermo y egresado en teatro musical de la Fundación Julio Bocca”.

Primeras experiencias teatrales

“En D’Art (Escuela de actuación y comedia musical creada por Henry Gurmendi en 2004) aprendí a tener cancha y concha para ir a una audición en Argentina y  mostrar lo que podía hacer”, asegura Mario. Sin embargo, reconoce que no es recomendable hacer musicales tan seguidos durante la etapa de formación, ya que no se puede hacer un proceso adecuado. “El teatro musical es una disciplina, un deporte, necesitas tener físico constante”. Ya en tierras gauchas, Mario quedó encantado con la carrera de Dirección. “En la Fundación Julio Bocca nos promovían mucho la autogestión, es decir, crear y no rehacer los musicales de Broadway, para tener nuestro propio material”. Por otro lado, Mario comenta que tuvo un reciente paso por la Dirección escénica de Ópera, en el Teatro Colón en  Buenos Aires. "Tenía muchas ganas de hacerlo, pero la ópera no es lo mío”.

En cambio, Pedro estuvo involucrándose cada vez más en la producción en nuestro país. Luego de algunos intentos por hacer teatro, decide legalizar su actividad con su socia Carolina Silva Sanstisteban para formalizar auspicios y todo lo concerniente a las puestas en escena. “Con Vodevil Producciones estuvimos encargándonos de algunas obras, eso sí, con ciertas dificultades financieras en el camino. Hasta que llegó Mujeres que habitan en mí (2009), dirigida por Guillermo Castrillón y estrenada en la Alianza Francesa. Tuvo buena crítica y acogida por el público”. Ese mismo año, se presentó la puesta infantil Los Músicos de Bremen.

"El despegue de Vodevil llegó con Bolognesi en Arica (2013), escrita y dirigida por Alonso Alegría. Inclusive tenemos funciones ya pactadas en este año”, señala Pedro. Vodevil se encargaría de producir varias obras de Eduardo Adrianzén, todas con un determinado corte social: una crítica a la televisión con Cristo Light (2014); a las universidades, con Los veranos son cortos (2014); y a nuestra ciudad, con Humo en la neblina (2015). “Todas nuestras producciones futuras tenían que tener un fin social. Lo mejor es producir nuestras propias obras”. Actualmente, Vodevil es una agencia de comunicaciones, escuela y productora.

Actuar, producir y dirigir

Para Mario, un buen actor de teatro debe tener una buena comunicación con todo el equipo. “No me gusta que en ningún ensayo alguien se vaya con alguna incomodidad, la relación entre los actores y el equipo es vital para que el proyecto avance”, manifiesta. Además, debe ser “súper lanzado” y tener disciplina. “Especialmente en el teatro musical. Es muy complejo, porque tienes tres áreas: canto, actuación y baile; además de involucrar a los directores coreográficos y musicales”. Por otra parte, Pedro considera que un buen productor teatral debe “ser anticipado, organizado y tener la mayor empatía posible con el elenco, los auspiciadores, los dramaturgos, con todos. En el camino se va aprendiendo”. Además, agrega que un productor debe tener toda la obra en la cabeza y manejar muy bien los niveles de comunicación e integración.

Consultado sobre aquellos colectivos que prefieren hacer la producción entre ellos mismos, afirma que siempre ha pensado que debe existir un una persona autónoma encargada de producir el montaje. “Dirigir y producir al mismo tiempo, por ejemplo, sí se puede hacer; si tienes dinero y tiempo, hazlo. Pero si no lo tienes, vas a descuidar uno o ambos aspectos”. Para Pedro sería mucho mejor si el productor contara con una especialización o conocimientos en marketing o comunicación. De otro lado, Mario afirma que un buen director de teatro debe de tener, aparte de una buena comunicación, contar con las herramientas para saber cómo llegar al objetivo y para cambiar de postura en el camino si fuera necesario. “También debe saber toda la obra, porque el actor se pregunta muchas cosas. Cuando soy autor y director, me doy cuenta que tenía algunas ideas al escribir, pero descubro nuevas al dirigir”. Finalmente, considera que un director debe tener el manejo de todas las áreas y estar pendiente de todo. “Debe contener a todo el grupo, saber que todos van hacia un lado determinado”.

Para Pedro, que se lanzó a producir junto a Vodevil Zapping, 3 musicales en 1, toda obra es considerada como un producto cuyo objetivo es comercial. “Debes pensar que sí es un producto comercial y tener las estrategias para cumplir tus objetivos de negocio”.  Mario añade que se debe “combinar lo comercial con lo personal a la vez”. Si bien es cierto cada caso es independiente del otro, Pedro considera que Zapping fue un montaje solvente, que seguirá generando ingresos con su reposición y venta de productos. “Uno debe manejar su propio modelo de negocio, pero con proyección. Si quieres montar una obra por propio gusto, hacer teatro de autor y que te reporte ganancias, debes verlo también como un producto”. Zapping demostró que sí se puede realizar buenos espectáculos musicales independientes propiamente nacionales. “Se podría analizar qué es lo que público quiere ver. Por ejemplo, para estas obras se hizo campañas de todo un año para convocar espectadores. Cada obra debe tener su propia personalidad”.

Larga vida a Zapping

“Estamos esperando la confirmación de festivales para ponernos a trabajar en la reposición de Zapping”, menciona Pedro. Para los que se perdieron ver en escena a los actores Natalia Salas, Gabriel Gil (ganadores del premio del público de Oficio Crítico) y Martín Velásquez, cada uno en triple papel, todavía tendrían una oportunidad. Por su parte Mario es más drástico con sus opiniones. “Está claro que el teatro musical nacional casi no existe. Me refiero al original y nacional. Cuando estaba aún por acá, había solo musicales de autores ya hechos, tenemos pocos referentes de musicales propios peruanos”. Considera a Zapping como una verdadera locura. “Al volver a Perú, necesitaba generar cosas y no tenía los medios para comprar una obra de Broadway. Con Zapping, descubrimos que sí podemos hacer y mostrar nuestro propio musical, que se podía hacer las cosas que uno se imagina”.

El indiscutible éxito de Zapping, 3 musicales en 1 ha generado una gran convocatoria para la realización de Zapping 2, en el que jóvenes creadores podrán realizar sus propios musicales. “No  existe otro lugar donde los autores y dramaturgos puedan estrenar sus propios proyectos. Los que hacen teatro están más conectados con los que hacen danza. Pero nosotros estamos creando una relación entre músicos y teatristas”, recalca Pedro. A través de las redes sociales, el proyecto de Zapping ya está sirviendo como un importante puente entre dramaturgos y compositores, que esperemos resulte en un nuevo espectáculo musical con las suficientes virtudes de su predecesor. Para mayor información, pueden visitar su página de Facebook: 
https://zappingmusicales.com/2017/01/03/convocatoria-obras-musicales-zapping-2da-edicion/

Por su parte, Mario anuncia que estará a cargo de la dirección de Te quiero hasta la luna, obra argentina que desde el año 2012 se viene representando en diversas ciudades como Bogotá, Buenos Aires, Madrid, Montevideo, Ciudad de México y Panamá. “Este año llega a Lima gracias a La Compañia Teatro Musical y su estreno está previsto para el 30 de junio". Pueden encontrar información sobre la convocatoria para las audiciones en la siguiente página de Facebook:
https://www.facebook.com/pg/tequierohastalalunaperu/about/?ref=page_internal

Sergio Velarde
12 de febrero de 2017

Evento: LANZAMIENTO DE MUESTRA N°27

Equipo editorial e Ismael Contreras presentarán la nueva edición de la revista

Se realizarán lecturas dramatizadas y presentación de una escena de “Por una flor, en clave claun” por el grupo Palosanto.

Será este miércoles 22 de febrero a las 7 y 30 de la noche en la Asociación de Artistas Aficionados, del Centro de Lima. 

Muestra, la revista de los autores de teatro peruanos, continúa los designios de su fundadora Sara Joffré: difundir nuestra dramaturgia en todo el país. Luego del auspicioso lanzamiento de Muestra N° 25 y N°26 durante el 2015, este 2017 presenta a un autor  ya consolidado en nuestra historia teatral: Ismael Contreras.

Gracias al valioso apoyo del Club de Teatro de Lima, la nueva edición será presentada en la Asociación de Artistas Aficionados (Jirón Ica 323, Centro de Lima) este miércoles 22 de febrero a las 7:30 p.m. Ingreso libre.

En la velada, Ismael Contreras, autor publicado en este número, hablará sobre sus obras publicadas: “La Costra Nostra”, pieza entretenida y cuestionadora de la gestión política y el proceso electoral en el país; “Historia del Círculo de Tiza” y “Por una flor, en clave claun”, textos de teatro para niños.

La ocasión será propicia para las lecturas dramatizadas de las obras y la presentación de una escena de “Por una flor, en clave claun” por el grupo Palosanto.

La edición 27 traerá una crónica de los grupos fundados por Contreras, Abeja y Palosanto; un artículo sobre el teatro para niños y su importancia, escrito por María Teresa Zúñiga, importante dramaturga, docente, directora y actriz huancaína; una entrevista a Camila Zavala, joven autora y directora de teatro para niños; y un archivo periodístico de Homero, Teatro de grillos.

La revista Muestra, fundada por Sara Joffré hace más de quince años, es uno de los testimonios existentes más valiosos de la dramaturgia peruana contemporánea. Su fin principal es registrar, difundir y poner en valor las obras de autores peruanos de teatro, dando lugar especial a la experimentación y apoyando a los jóvenes valores.

El nuevo equipo editorial –integrado por Bertha Ávila, Andrés Cano, Eder Guardamino, Jamil Luzuriaga, Christian Saldívar y César Vera– asumió el compromiso de relanzar la revista. En febrero de 2015 presentó la edición 25, con las obras de “Carne de mujeres”, de Paco Caparó, y “Casa de naipes”, de Rocío Limo.

Gracias a Muestra y a la labor incansable de su creadora, muchos textos dramáticos nacionales han sido publicados para la posteridad. Muchos otros han viajado tanto como su fundadora logrando un sueño para sus autores: que sus obras sean leídas y montadas más allá de nuestras fronteras.

Crítica: RESPIRA

Cuando nuestros traumas nos persiguen

En mi opinión, una obra de teatro tiene que ser una que, indiferentemente si es comedia o drama,  “presione” algo en el público y provoque una reacción en él. En otras palabras, buscar que al salir de la obra, el público reflexione sobre lo que acaba de ver y pueda analizar sus propias vivencias, de otro modo.

La obra “Respira”, del dramaturgo peruano Eduardo Adrianzén, es de este tipo de obras y nos habla, de una manera convincente y directa, de graves problemas que la sociedad peruana enfrenta, tanto del pasado reciente como actuales: la presencia del terrorismo en el país, la decepción de las clases políticas, la fuerte, y muchas veces, negativa influencia de la religión, la pedofilia en la iglesia católica, la migración, pero todo esto sin dejar de lado problemas de familia como la poca comunicación en el matrimonio y con los hijos, entre otros.

Como podemos imaginar, una obra que hable de tantos temas incómodos y/o polémicos generará, sí o sí, expectativa, pero también se corre el riesgo de abarcar demasiado y, como dice el refrán, apretar poco. Sin embargo, y gracias al buen oficio de Adrianzén, esto no ocurre y logra darle el toque preciso a cada tema tocado, incluso, dándonos un personaje inesperado, cuya presencia es tan polémica como impactante.

Hablando del montaje que se está presentando en el Teatro Mocha Graña de Barranco, todos los sábados y domingos de febrero, pues diré que hay puntos muy positivos que resaltar. Primero, el buen trabajo actoral, el cual se muestra muy parejo en general, pero que tiene en dos actores sus más altos aportes: Yordan Huamán y Alexis García, quienes interpretan a más de un personaje de forma convincente y acertada.

Otro punto que me pareció adecuado es el de casi no usar escenografía, ya que así hacen que todo en lo que el público deba de estar atento sea las actuaciones y el texto. También debo decir que es la primera vez que veo una obra de dirección colectiva, pero esto no apareció en el montaje pues la dirección fue sobria y pareja, como si fuera una sola persona, lo cual habla muy bien del grado de compenetración del grupo y su compromiso con la obra.

Si algo negativo debo decir, es el caso de Joshua Chienda (quien hace muy poco tuvo una destacada performance en “Mar de mieles”), protagonista de la obra. No pueden hacer que un actor tan joven interprete a un hombre de 40 años. El personaje no tuvo el peso necesario, no sólo por el físico o la voz, sino por las vivencias mismas que un actor de mayor edad tiene y que le permiten dar mayores matices y verosimilitud al personaje, pues sus intentos no bastaron y dio la talla solamente en las partes infantiles del personaje.

Con todo, creo que es una gran obra en un montaje lleno de fuerza, corazón y coraje. Vayan a verla.

Daniel Fernández
14 de febrero de 2017

sábado, 11 de febrero de 2017

Estreno: LA EXTRAVAGANCIA

VUELVE POR SOLO 15 FUNCIONES LA OBRA TEATRAL

De Rafael Spregelburd, dirigida por Carlos Tolentino
Jueves 16 de febrero en el Teatro de Lucía a las 8:00 pm
PREVENTA HASTA EL 16 DE FEBRERO A 32 SOLES

Para comenzar el año teatral 2017 el Teatro de Lucía presentará, por solo quince funciones, la corta temporada de la obra LA EXTRAVAGANCIA del dramaturgo argentino Rafael Spregelburd y dirigido por Carlos Tolentino. La puesta en escena, protagonizada por la actriz Cécica Bernasconi, se estrenará el jueves 16 de febrero a las 8:00 p.m. La preventa de entradas ya está a la venta en Teleticket.

LA EXTRAVAGANCIA cuenta la historia de tres hermanas, dos legítimas y una adoptada, idénticas entre sí pero a la vez tan distintas que vuelven a encontrarse luego de estar alejadas. Un hecho que las compromete por igual y que afectará sus vidas es el motivo por el cual deben reunirse nuevamente. En el rol protagónico la actriz Cécica Bernasconi se encargará de dar vida a los tres personajes en este vertiginoso monólogo tragicómico que, a través de sucesivos e ingeniosos argumentos, irá develando al espectador los íntimos conflictos personales y el humor negro con el que ellas enfrentan el suceso que las une habiendo envidia, recelos y resentimientos que provocarán reacciones inesperadas.

En palabras del director Carlos Tolentino, quien no suele reponer sus obras, a menos que sea por algún motivo muy particular, nos cuenta: “desde el momento que estrenamos La extravagancia en julio del 2012, tuvimos la intuición con Cécica Bernasconi que esta experiencia debía seguirse explorando. Y más que por nosotros mismos como artífices de ese asombro, era para que un nuevo público de espectadores en Lima explorase algo inquietante y muy diferente a lo que usualmente entiende como predecible. De esta obra se ha escrito y estudiado mucho en todas partes, y no dudo que se siga haciendo porque es absolutamente indescifrable. Tuve la suerte de conocer a Rafael Spregelburd hace muchos años atrás en Florencia en un encuentro de dramaturgia, donde me mostró su tríptico Heptalogía de Hieronymus Bosch I, II y III: La inapetencia. La extravagancia. La modestia. Quedé encandilado y salí de la abulia. Toda la producción dramática de Spregelburd ha sido y es una investigación, cada vez más profunda y aguda, sobre el lenguaje como principio de realidad del hombre. Me parece que la mayor perturbación de sus piezas radica en su capacidad de mostrar que, detrás del lenguaje no hay realidad ni sustancia humana posible, sólo ilusión de referencia. Debo precisar que esta segunda versión de "La extravagancia" no es la misma que estrenamos, ya sea por la sencilla razón que nosotros no somos los mismos, porque Normita Berrade nos acompaña, y porque además se debe haber acentuado en mí el síndrome estudiado por Henry Ey (l´extravagance)”.

LA EXTRAVAGANCIA – UNICAS QUINCE FUNCIONES
Entrada General: S/.40.00 nuevos soles
Estudiantes: S/.20.00 nuevos soles
Lunes popular: S/.30.00 nuevos soles
Funciones de jueves a lunes, a las 8:00 p.m. y domingos a las 7:00 p.m.

Entradas a la venta en Teleticket y la boletería del teatro desde las 3:00 pm los días de función.
PREVENTA HASTA EL 16 DE FEBRERO A 32 NUEVOS SOLES
PRENSA | Kitty Bejarano| 951710071(rpc)/ (#) 998934590 (RPM)

Entrevista: LUCÍA CARAVEDO

“El público debe exigir al teatro una historia que los movilice”

“Siempre me gustó actuar, desde primer grado participaba en todos los shows del colegio: bailaba, recitaba poesía, participaba de todo lo que era artes escénicas”, recuerda Lucía Caravedo, ganadora del premio Oficio Crítico 2016 a la mejor actriz en la categoría Drama por Clausura del amor. Para Lucía, los reconocimientos llegaron también en su etapa escolar en el Villa María, en donde ganó un concurso de poesía en 5° grado y se paseó por todo Secundaria recitando. “También hubo un espectáculo sobre Santa Rosa de Lima y yo la interpreté; para mí era como jugar”.

Los padres de Lucía tenían opiniones muy diferentes sobre la actividad artística en aquella época. “Los Caravedo son muy bohemios; pero mi familia materna es más tradicional: mi madre consideraba que ser actriz era un oficio menor”. Después de muchas discusiones sobre qué carrera estudiar, su padre la convence para que ingrese a la universidad. Lucía entra a la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, ya que era la carrera que en ese momento se acercaba más al mundo de la actuación y su idea era terminarla y luego conseguir una beca para estudiar teatro en el extranjero. “A veces uno se traza una meta en la vida, pero hay cosas que te desvían. Empecé muy joven  a trabajar en radio y me enamoré del medio. Ganaba mi propio dinero y me dio libertad para poder viajar y vivir sola.  En el camino pasaron muchas cosas que me fueron alejando del sueño del teatro”.

La vida en España

Lucía se fue a vivir a España para comenzar una nueva vida, a finales del 2003. “A la distancia empecé a cuestionarme seriamente: ¿Qué hago? ¿Qué quiero hacer con mi vida realmente?, me preguntaba”. Lucia decide entonces trabajar un par de años para ahorrar y así poderse pagar una escuela profesional de interpretación. “En ese tiempo conocí a mi actual pareja. Él fue un gran apoyo para dar el paso y tomar la decisión definitiva de dejarlo todo para dedicarme enteramente a la actuación”. Es entonces que Lucía decide dejarlo todo y entrar a la prestigiosa Escuela de Interpretación Cristina Rota, fundada en Madrid en 1978. “Tuve cuatro años de formación y participé en su compañía de teatro, como parte de mi proceso actoral. Es una escuela muy interesante y bastante completa. Participé en montajes trabajando directamente con Cristina, quien fue mi maestra”. Allí conoce  a Darío Facal, quien fue su profesor durante los tres primeros años”.

Lucía termina la escuela y decide regresar con su esposo al Perú. “Sentí que había terminado mi etapa fuera y me tocaba volver a mi país, reconciliarme con él y encontrar mi lugar aquí. Me motivaba ver cómo Lima se iba convirtiendo en una ciudad estimulante en la actividad cultural, llena de oportunidades. Se estaban haciendo cosas muy interesantes en teatro, cine, tv. Además, me apetecía formar una familia y que mis hijos crecieran cerca de sus abuelos, sus tíos”.

Los laberintos de Facal

Lima Laberinto XXI fue el inicio de muchas cosas”, menciona Lucía, quien había visto en Madrid el trabajo de Facal (autor y director de la obra, estrenada en 2015) y quería realizar uno de sus proyectos por estos lares. Se dio la oportunidad e inmediatamente se puso a trabajar en el espectáculo que sería llevado a escena con el teatro Británico en co-producción con Patria Producciones. "A Darío le entusiasmó mucho la idea de venir a Lima a dirigir su obra y trabajar con actores de aquí. El elenco peruano trabajó con un texto como punto de partida que ya se había creado en Madrid, en colaboración con los seis actores del montaje español". Fue así que vimos a Lucía, en compañía de Dante del Águila, Gonzalo Molina, Anaí Padilla, Andrés Silva y Camila Zavala, haciendo propias las líneas de Facal. “Parecían escenas escritas para cada uno. Darío vio claramente quién conectaba con cada personaje con sus propias vivencias personales y re-trabajamos el texto con él”.

“Para Darío, lo importante era que los actores interpretaran desde el corazón”, refiere Lucía. “Mi personaje aquí era el hilo conductor, con un tinte político”. Para ella fue su primera vez en un escenario en Lima, y además, corriendo con la producción, de la mano del Británico. “Tenía un bebé de 9 meses en ese entonces, por eso no disfruté tanto la temporada, me daba pena pasar tantas horas lejos de Tiago y además, sentía una responsabilidad muy grande, quería que todo  saliera bien, que todo el mundo estuviera contento”.

Se clausuró el amor

Gracias a Clausura del amor, Lucía logró una de las actuaciones más desgarradoras del 2016, al lado del director Facal y del actor Eduardo Camino (ganador también del premio del comité del Oficio Crítico). “La gente de la Alianza Francesa felicitó el estreno de Lima Laberinto XXI y nos invitaron a presentar un proyecto en su teatro”. Se barajaron muchos posibles montajes. Lucía recibió con entusiasmo la sugerencia de Darío Facal de montar el texto de Pascal Rambert, Clausura del amor. “Era un texto hermoso, que había recibido numerosos reconocimientos por su dramaturgia y además, se adecuaba muy bien al espacio de la Alianza Francesa. El tema de la relación de pareja es algo que me moviliza mucho. Me parece pertinente hablar sobre ello y reflexionar sobre el paradigma del amor hoy en día”, comenta Lucía. “La Alianza aceptó el proyecto, tratándose además de un premiado dramaturgo francés contemporáneo”.

“Algo que me conmovió desde que leí el texto, es el tema que aborda la obra y la manera en que lo hace. Clausura del Amor nos coloca frente a frente con la violencia y el dolor que supone escuchar y decir todo lo que uno piensa y siente. Para mí, es importante la clausura: cerrar, darle un lugar a los afectos, a las decisiones y también al dolor”, agrega Lucía, quien considera además que como actriz iba a ser un reto participar esta obra, que constaba básicamente de dos monólogos de 45 minutos cada uno, en el que el espectador asiste a la ruptura definitiva de una pareja conformada por Audrey y Stan. “Hacerlo de la mano de Darío fue estimulante. Nos guio con una gran sensibilidad y mucho amor y eso nos ayudó y nos dio mucha confianza para el trabajo”.

Con el equipo completo, comenzaron los extenuantes ensayos que la pieza necesitaba. Facal exigió un entrenamiento físico arduo y el texto totalmente introyectado. “Me sorprendió lo bien recibida que fue la obra, las palabras y los abrazos que recibimos llenos de amor. Sentimos un calorcito del público y de la gente del medio, que nos daban un aliciente para seguir adelante”. Y es que para Lucía fue todo un reto abordar como actriz esta obra. “Fue un proceso actoral muy intenso, muy duro por momentos. Es un trabajo que requiere de un esfuerzo emocional y físico muy grande”.

El montaje de Clausura del amor cosechó opiniones mixtas por parte de la crítica limeña. Facal apostó por un montaje muy minimalista solo con luz blanca y el escenario como espacio de ensayo, dos sillas y una botella de agua. “Que transcurra todo así”, nos cuenta Lucía. “Son pocos los que han hablado mal de la obra. Algunos han criticado a los niños (que aparecen en medio de los monólogos) o que el texto es muy largo. Pero en general, los comentarios han sido muy positivos y estimulantes”. Los resultados formales saltan a la vista: Clausura del amor resultó ser una de las mejores temporadas de todo el 2016 en la Alianza Francesa. “Todos los jueves pasábamos letra para las funciones de esa semana, no dejamos de hacerlo hasta la última. Era un texto complejo, pero teníamos un mapa del viaje emocional que Darío nos había trazado, para trabajar con total libertad y poder improvisar con las reacciones y movimientos en cada función”.

La educación del espectador

“Me despista lo que pasa en nuestro medio teatral: hay obras que se llenan y otras que están vacías; obras comerciales en las que no pasa nada y otras que no lo son y se llenan. Tenemos que trabajar mucho y ser creativos para seguir construyendo nuevos públicos”, reflexiona Lucía. “Muchas cosas influyen en este tema, cosas tan básicas como el horario, el precio de las entradas y la misma comunicación”. Lucía menciona que el público le da mucha importancia a la estética o a la dirección de arte. “Uno va al teatro a ver una obra, una historia que te la cuenta el director como le parece la mejor manera de contarla. Eduquemos a que el público exija al teatro una historia que los conmueva, un espectáculo que los toque y los movilice en algo más allá de una escenografía”, afirma.

Por otro lado, Lucía considera que debería existir una ley que incentive a la empresa privada para apoyar proyectos teatrales. “Yo pude hacer el proyecto de ChejoFF gracias a los auspicios. Fueron 11 microobras y había planteamientos de varios directores con vestuario de época. Fue una producción cara para un espacio OFF”. Lucía solo ha participado de tres producciones y conoce la angustia y el estrés que esto representa. “Durante Lima Laberinto XXI se me caía el pelo, la producción no es fácil. En Clausura del amor sí pude disfrutar más, porque dejé de producir”. Lucía no es de las actrices que se sientan en casa a esperar el llamado, le gusta gestar proyectos y ya está ensayando una próxima obra, nuevamente bajo la dirección de Facal. “El 18 de marzo se estrenará en el Teatro Británico Luz de Gas de Patrick Hamilton. Es una obra de género, un thriller psicológico, con un elenco de lujo: Javier Valdes, Alfonso Santistevan, Stephanie Orué ,Eduardo Camino y Delfina Paredes serán mis compañeros en esta nueva aventura. Estoy muy agradecida por el camino que voy recorriendo. Es interesante la diferencia entre LaberintoDos para el camino, dirigida por Rodrigo Chávez; El Oso, por Norma Martínez; Clausura del Amor y esta puesta de Luz de Gas; cada uno con personajes y lenguajes escénicos muy distintos”, concluye.

Sergio Velarde
11 de febrero de 2017

jueves, 9 de febrero de 2017

Entrevista: ANGELITA VELÁSQUEZ

“El teatro te abre la puerta para ponerte en el lugar del otro”

El Grupo Histrión se caracterizó desde los años sesenta por presentar impecables espectáculos teatrales, de la mano de los hermanos Velásquez, Carlos, Mario “Achicoria” y José. Acaso el más ocupado del trío fue don Carlos, quien se paseó por escenarios y sets de televisión durante mucho tiempo. Protagonizó los grandes éxitos de Histrión como El fabricante de deudas (1964), Marat-Sade (1968) o El alcalde de Zalamea (1982) y dirigió la mejor temporada de Risas y salsa en los ochentas. La dupla conformada por Michel Gómez y Eduardo Adrianzén lo rescató para algunos inolvidables papeles de apoyo en sus miniseries de los noventas, como en Regresa, donde animaba la Peña Fernández o en La Perricholi, como el divertido “ayayero” del virrey, Martiarena. Como “lo que se hereda no se hurta”, su hija Angelita Velásquez logró una destacada participación el año pasado en el montaje de La humilde dinamita, escrito y dirigido por Marbe Marticorena, logrando el premio del jurado del Oficio Crítico como la mejor actriz de reparto en Drama 2016.

“Me siento tan lejana, tan distante; alguna vez espero hacer algo de ese nivel”, menciona Angelita al ser consultada sobre qué cree que heredó de su padre, don Carlos Velásquez. “Hace poco me acordaba de una de las obras que vi en Histrión, El alcalde de Zalamea. Mi papá tenía el papel protagónico, por las mañanas entrenaban esgrima; más tarde, las luchas; luego, el trabajo con el texto; coordinar el vestuario; en fin, todo el día estaba ensayando”. Pero sí reconoce que tiene la capacidad de observar, que es en gran parte la capacidad del actor: observar la vida y el mundo de otra manera, tal como el personaje lo concibe. “Trato de entrenar la capacidad de ponerme en el lugar del otro, el teatro te abre esa puerta”.

Las escuelas y maestros de actuación

Acostumbrada a ver tanto ensayos como temporadas desde muy niña, Angelita refiere que inicialmente no quería actuar. “Lo que quería era dirigir”, afirma. Ella se negó a hacer teatro, que era lo que toda su familia hacía y optó por estudiar otras carreras, como Sociología. En ese entonces, a su padre lo operaron del corazón y al mes ya estaba grabando La Perricholi, miniserie para la que lo habían esperado tras la enfermedad. “Aún delicado era siempre acompañado por mi mamá, mi hermana y yo. Michel Gómez creyó que estudiaba audiovisuales y me invitó a ingresar como practicante  en una segunda asistencia de dirección para su siguiente producción y aunque estudiaba sociología no rechacé la idea y terminé involucrándome con la televisión. Allí me interesó dirigir, aún no actuaba. Pensé que era buena idea empezar mi formación de directora, actuando”. Es así que Angelita postula al TUC (donde no ingresa) y a la ENSAD, quedándose en esta última. “El día que ingresé recién se lo dije a mi papá (él iba a ser profesor en la ENSAD) y no quería que se viera involucrado en eso, que se dudara de mi ingreso”. Angelita permaneció en la ENSAD solo un tiempo.

Posteriormente, Angelita ingresa al Club de Teatro de Lima, en donde termina los tres años de estudios. “Conocí a grandes amigos y aprendí muchas cosas. Es un espacio muy diferente al de la ENSAD, te da la oportunidad de intercambiar con gente con experiencias muy diferentes, no todos van a ser actores, hay quienes quieren probar algo que postergaron toda su vida, otros van por terapia, otros descubren un talento oculto y aprendes a valorar esa diversidad con más humildad”. El sistema que impartía el Club, basado en la improvisación, significó para Angelita un gran aprendizaje. “Tuve grandes maestros como Eugenia Ende y Sergio Arrau, estuve en una etapa privilegiada en el Club”. Sin embargo, reconoce que vivir toda la etapa de Histrión en casa también fue un gran aprendizaje. “Mi primera formación fue ver los ensayos desde chica (más que las temporadas en sí) y todo el proceso de trabajo en los camerinos, sobre el escenario, en la construcción de los personajes; la gente de Histión sabía y hacía de todo, vestuario, escenografía, luces, todo; entendí el trabajo del teatro como grupo. Valoro mucho a la gente que lo hace”, asegura.

En la ENSAD y en el Club, Angelita tuvo como profesor al reconocido dramaturgo y director, chileno de nacimiento pero peruano de corazón, Sergio Arrau, a quien llama cariñosamente “mi tío”. “Lo conozco desde que nací, se le decía “tío” a los amigos de mi padres y hasta ahora nos mantenemos como tío y sobrina”. La experiencia de Arrau logró, no obstante, que sí se diera en las aulas una relación profesor-alumna. “Fue muy crítico, mucho más duro en aquella época y muy exigente. Decía cosas que te podían hacer remover y quisieras ya no regresar. Te desnudaba  en tus actitudes y en las cosas que tenías que corregir. Fue provechoso que me exigiera de esa manera.”

Años después, cuando Angelita regresa a la ENSAD para la Complementación Pedagógica, tuvo entre sus maestros al gran Ernesto Ráez. “Me tocó en el curso de Historia del Teatro. ¡Te puedes quedar escuchándolo todo el día! Mantiene el interés y te dice tantas cosas que tú no sabes. Es maestro de vocación. Ha podido quedarse actuando, porque era un buen actor, o dirigiendo, pero creo que su mayor don es el de enseñar, le es tan natural”. Angelita también tuvo a Ráez en el curso de Actuación. “También es muy duro, todavía hay palabras que me retumban. ¡Imagínate, fue hace unos  años, ya no era una jovencita! Aún hay cosas respecto a mi desempeño como actriz y a mis limitaciones que me dejan pensando”, reflexiona.

Buenos actores y directores

Como ya lo había mencionado Angelita, un buen actor de teatro debe tener la capacidad de observar. “Y además debe tener resistencia a la crítica. Encuentro poco de eso, aprovecho para hacer la denuncia (risas)”. Angelita considera que la crítica no existe para ofender y que un actor que realiza un trabajo, lo hace para entregarlo al público, con todo lo que ello implica. “Es necesaria esa capacidad de resistencia y de auto-revisión para poder avanzar”. También considera que la tolerancia a la frustración es indispensable, pero no nombra ni a la creatividad, pues se puede entrenar; ni a la memoria, pues ambas son consecuencia de la observación.

Por otro parte, Angelita considera que un buen director de teatro tiene múltiples características y comparte sus propias experiencias. “Hay directores que te dirigen sin que te des cuenta, Sergio Arrau es uno de ellos”, asegura. “Él primero deja muy en claro que es el director, pero a veces puede parecer que no está haciendo nada, te mira, se ríe. Pero te está llevando por un lado sin que tú lo adviertas”. Otro director importante en la vida de Angelita fue Daniel Dillon. “Es un director que manipula muy bien, me llevó por caminos que nunca he recorrido. Es un gran maestro.” Angelita menciona que Dillon la confrontó con algo que para ella es muy trascendente: el explorar cosas nuevas como actriz. Así la vimos, totalmente transformada, en Historia de un hombre (2011) como una vieja represiva y desquiciada, que significó para Angelita su primera nominación como mejor actriz para Oficio Crítico.

“Un director debe tener la habilidad de conocerte, de intuirte, para saber qué necesita decir”, prosigue Angelita. “No todos los actores necesitan que se les diga lo mismo, algunos necesitan más presión que otros. He visto esa mano en un director, sabe hasta dónde presionarte o no, o cómo llevarte  por un lado y no por el otro, a veces una sola palabra de boca del director tiene el poder suficiente de hacerte despegar”. Además, manifiesta que es importante que tengan cultura, es decir, un conocimiento del ser humano y del mundo. “Los directores tienen que tener algo que decir, yo he visto tantos trabajos de los que me pregunto qué pensará el director”. Y es que cuando un trabajo conmueve, es porque el director tenía una idea clara. “Debe tener una posición frente al mundo, frente al texto que tienes, sino ¿porqué lo haces?” Angelita considera también que no es necesario que un director haya sido actor. “Pensaba que sí antes, pero de la manera en que algunos actores pueden tener un talento natural, creo que existen directores que poseen la noción  innata de la comprensión del texto, de la traducción del texto a la escena con los actores, de cómo narrar en el escenario. Pueden tener una gran formación sin haber actuado. Después de verlo, lo puedo comprender”.

La humilde dinamita

Tal como lo mencionó Angelita en su experiencia con Dillon, el explorar caminos inseguros es un aliciente para aceptar involucrarse en un proyecto de teatro. “Me gusta hacer cosas nuevas, esa es una gran motivación. El reto puede ser trabajar con un director con el que no haya trabajado antes, puede ser por elenco, por el texto, o por un personaje nunca has hecho. Eso me pasó con La humilde dinamita”. Si bien Angelita había conocido a la directora y dramaturga Marbe Marticorena en un taller hace muchos años, nunca había trabajado formalmente con ella. “Una actriz no pudo seguir en la obra y me llamó para reemplazarla. Ya me ha pasado varias veces (sonríe)”. Y justamente el personaje que le tocaría interpretar a Angelita tenía una característica novedosa para ella. “Primero fue una sorpresa que me llamara (estaba alejada del teatro desde hace años) y después me dijo que el personaje tenía que hablar en quechua. ¡Qué emoción y qué miedo!”, exclama.

Con un elenco que ya se conocía y entendía lo que estaba haciendo, Angelita se suma al proyecto. “Eran pocas escenas, es verdad, pero yo lo sentía primero inmenso, no podía ni leerlo, me moría de miedo”, recuerda. Y es que para Angelita la creación tenía que partir del mismo idioma, no solo el poder  pronunciarlo, sino entender al personaje desde ese lado. “Es que uno habla como es, el idioma representa toda una manera de pensar, de ver el  mundo. No conocer el idioma era la dificultad, más que pronunciarlo”. Solo casi llegando al estreno, Angelita por fin pudo decir su texto sin leerlo. “¿Por qué? No es que no lo había estudiado, es que trataba de entender las cosas desde dentro del personaje para llegar a interpretarlo a la par de fabricar imágenes con un idioma que desconocía. Imagínate que soñaba que iba a llegar al estreno con los textos apuntados en  los brazos para poder recordarlos”, recuerda.

Para poder interpretar su personaje en quechua, Angelita tuvo una ayuda providencial. “Me ayudó mucho una señora del mercado, a la que encontré hablando en quechua con otra señora. Le dije de dónde era, ella me dijo del Cuzco. ¡Qué maravilla! ¡Ella es!”, exclamó en ese momento. “Me ayudó justo en lo que yo quería, porque en el quechua se habla como en poesía, con figuras. Ella me ayudó a entender eso y fue formándose el personaje”. Pero este trágico personaje también era interesante por el intenso drama que le tocaba vivir función tras función, al serle arrebatado su hijo. “Ya ser madre ayudó mucho, antes quizá no hubiera podido comprender todo lo que el personaje sentía. En él está también mi mamá que falleció hace poco. Todo era parte de la memoria emotiva que sin querer viene a uno”. En La humilde dinamita, es el pueblo golpeado que pierde injustamente a las personas que más ama el real protagonista. “Era lo más importante que decir en esta obra. Eso existe, esa denuncia era importante y el personaje se formó así”. Una periodista amiga de Angelita le hizo ver el caso de una señora que había perdido a su hijo y que había caminado sin pensamiento durante dos días. “Entraron a su casa y se llevaron a los hombres de su casa. Ella ha seguido el carro hasta que lo perdió de vista, pero continuó caminado dos días. Son cosas dolorosas y no podía parar de llorar porque no era actuación, era verdad”. Cada función, Angelita recordaba la historia de aquella pobre señora, pues lo que iba a interpretar en esa era esa misma historia.

Inicialmente, Angelita tenía ciertos reparos en aceptar el reto. “El texto de Marbe contenía mucha violencia, no sabía si lo iba a aguantar. Le preguntaba cómo iba a tratar las escenas con contenido más explícito, porque  no sabía si podía resistir toda la obra en ese nivel de dolor. Pero ella me habló de la estética del físico, que se iban a figurar muchas cosas”. Para Angelita, todo el proceso fue muy doloroso y angustiante, y agrega que acudía a los ensayos muy cargada. “La sola idea de perder a mi hijo me hacía llorar. Me ponía en el lugar del personaje y no soportaba. Y lo peor es que no necesitas imaginarlo mucho, lo sigues viendo en muchos sitios”.

Por último, Angelita está a la espera de ser convocada para proyectos de actuación. “Gracias al Oficio Crítico por la nominación y los felicito por la labor que vienen haciendo. ¡Y ojalá que tu premio me ayude (risas)! Me gusta actuar, pero uno tiene que ver otros caminos, probar otras cosas e impulsar sus propios proyectos”. Con toda la experiencia ganada que tiene Angelita, prácticamente desde que nació con el grupo Histrión, su opinión sobre las artes escénicas es bastante pertinente. “Hay profesores de la antigua escuela que te hacen barrer el escenario, cargar las tarimas, confeccionar vestuarios, todo es parte de la formación: el teatro es grupo, hermandad, es estar todos juntos”, reflexiona Angelita. Y es que en el Club de Teatro de Lima siempre se trabajó con ese sistema. “En el teatro no se trata de buscar a una persona que destaque. Eso yo lo vi en Histrión: mi madre cosiendo los vestuarios y telones en las madrugadas, todos los hijos estábamos involucrados y teníamos siempre algo que hacer. Esa convivencia constituye parte de las experiencias que uno va a recordar para siempre”, concluye.

Sergio Velarde
7 de febrero de 2017