lunes, 14 de julio de 2014

Crítica: DESDE AFUERA

Ninguna persona debería tener miedo

Inicia la función en el Centro Cultural de España y aparecen cinco personas en escena. Ellos no son actores, son personas de carne y hueso como nosotros y responden a los nombres de Mary Ann Eyzaguirre, Enrique Leguía, Yefri Peña, Marco Pérez y Malú Machuca. Ellos forman parte de la comunidad TLGB, que integran lesbianas, gays, trans y bisexuales, y se disponen a contarnos sus experiencias viviendo en una de las ciudades más pacatas e hipócritas, como es la nuestra. Desde Afuera es una creación escénica, que se inscribe dentro del llamado teatro testimonial, valiéndose de fotografías, videos, proyecciones multimedia, cartas, canciones, coreografías, pensamientos y especialmente, los mismos cuerpos de los participantes, que nos revelan sus dificultades (algunas muy serias) para sobrevivir en nuestra tan ingrata sociedad.

Ubicada en el espectro teatral limeño, en las antípodas de, por ejemplo, La Jaula de las Locas, una espectacular ficción que busca sensibilizar al espectador sobre la necesidad de un trato justo para aquellos a los que la sociedad condena por ser diferentes, Desde Afuera logra el mismo efecto, pero más contundente, pues la ficción es inexistente. Los directores Gabriel De la Cruz y Sebastián Rubio sí se valen de los recursos teatrales de siempre, para darle cohesión y ritmo a su creación, ordenando los testimonios de estas cinco personas que armadas de mucho valor y sentimiento, se animaron a contarnos en escena sus vidas. Un apreciable espectáculo, que llega a escena gracias al colectivo No Tengo Miedo, que tiene como único propósito el de crear conciencia sobre los derechos de esta comunidad.

Conmovedora, agresiva, frustrante y divertidísima por partes iguales, Desde Afuera aparece en un momento histórico preciso, en el que la sociedad se ve enfrentada a una gran encrucijada: mantenerse circunscrita dentro de aquellos supuestos valores morales y tradicionales que rigen las buenas conductas, o acomodarse ante una palpable realidad que ha permanecido demasiado tiempo escondida dentro del clóset. Como la chica que combatió contra su gusto por las mujeres, sin éxito; como el señor que habiendo sido esposo y padre, se siente atraído por otros hombres; como la muchacha bisexual, que ahora es especialista en temas de género; como el chico que antes fue chica; o como la sensual mujer que antes fue un chico. Termina la función y comprendemos que Desde Afuera nos ayudó a ver, comprender y sentir, desde dentro, a aquellas personas que siendo seres humanos como nosotros los espectadores, deberían gozar de nuestros mismos derechos y ya no deberían tener miedo. De visión obligatoria.

Sergio Velarde
14 de julio de 2014